domingo, 13 de septiembre de 2009

19


"Retirantes" de Cándido Portinari (1944)

sábado, 25 de julio de 2009

18

Extracción de la Piedra de Locura (fragmento).

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu... Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién? ¿quién te ha ungido? ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser de mí si nada rima con nada.

Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.

Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.

En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.

Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba. Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.

Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

(...)


Alejandra Pizarnik.

lunes, 29 de junio de 2009

17

Les jeux sont faits.

¡Tanto esplendor en este día!
¡Tanto esplendor inútil, vacío, traicionado!
¿Y quién te dijo acaso que vendrían por ti días dorados en años venideros?
Días que dicen sí, como luces que zumban, como lluvias sagradas.
¿Acaso bajó el ángel a prometerte un venturoso exilio?
Tal vez hasta pensaste que las aguas lavaban los guijarros
para que murmuraran tu nombre por las playas,
que a tu paso florecerían porque sí las retamas
y las frases ardientes velarían insomnes en tu honor.
Nada me trae el día.
No hay nada que me aguarde más allá del final de la alameda.
El tiempo se hizo muro y no puedo volver.
Aunque ahora supiera dónde perdí las llaves y confundí las puertas
o si fue solamente que me distrajo el vuelo de algún pájaro,
por un instante, apenas, y tal vez ni siquiera,
no puedo reclamar entre los muertos.
Todo lo que recuerda mi boca fue borrado de la memoria de otra boca;
se alojó en nuestro abrazo la ceniza, se nos precipitó la lejanía,
y soy como la sobreviviente pompeyana
separada por siglos del amante sepultado en la piedra.
Y de pronto este día que fulgura
como un negro telón partido por un tajo, desde ayer, desde nunca.
¡Tanto esplendor y tanto desamparo!
Sé que la luz delata los territorios de la sombra y vigila en suspenso,
y que la oscuridad exalta el fuego y se arrodilla en los rincones.
Pero, ¿cuál de las dos labra el legítimo derecho de la trama?
Ah, no se trata de triunfo, de aceptación ni de sometimiento.
Yo me pregunto, entonces:
más tarde o más temprano, mirado desde arriba,
¿cuál es en el recuento final, el verdadero, intocable destino?
¿El que quise y no fue?, ¿el que no quise y fue?

Madre, madre,
vuelve a erigir la casa y bordemos la historia.
Vuelve a contar mi vida.


Olga Orozco.

lunes, 22 de junio de 2009

16

The beast in me Is caged by frail and fragile bars
Restless by day And by night rants and rages at the stars
God help the beast in me

The beast in me Has had to learn to live with pain
And how to shelter from the rain And in the twinkling of an eye
Might have to be restrained
God help the beast in me

Sometimes it tries to kid me That it's just a teddy bear
And even somehow manage to vanish in the air
And that is when I must beware Of the beast in me
that everybody knows They've seen him out dressed in my clothes
Patently unclear It it's New York or New Year God help the beast in me

The beast in me

martes, 9 de junio de 2009

15



"El beso de la Esfinge" de von Stuck (1895).

viernes, 5 de junio de 2009

14

explicar con palabras de este mundo que partió de mi un barco llevándome.


Alejandra Pizarnik.

miércoles, 29 de abril de 2009

13

Do vale à montanha,
Da montanha ao monte,
Cavalo de sombra,
Cavaleiro monge,
Por casas, por prados,
Por quinta e por fonte,
Caminhais aliados.

Do vale à montanha,
Da montanha ao monte,
Cavalo de sombra,
Cavaleiro monge,
Por penhascos pretos,
Atrás e defronte,
Caminhais secretos.

Do vale à montanha,
Da montanha ao monte,
Cavalo de sombra,
Cavaleiro monge,
Por plainos desertos
Sem ter horizontes,
Caminhais libertos.

Do vale à montanha,
Da montanha ao monte,
Cavalo de sombra,
Cavaleiro monge,
Por ínvios caminhos,
Por rios sem ponte,
Caminhais sozinhos.

Do vale à montanha,
Da montanha ao monte,
Cavalo de sombra,
Cavaleiro monge,
Por quanto é sem fim,
Sem ninguém que o conte,
Caminhais em mim.

Fernando Pessoa

http://www.youtube.com/watch?v=LTvjdkvDZHs

miércoles, 8 de abril de 2009

12

Es curioso cómo la nostalgia y la saudade pueden llevarte a revalorar cosas a las que antes no les prestabas tanta atención...

En mi caso fue redescubrir la zamba, un género musical bailable del folklore argentino, pero que también llega al Uruguay y al este de Bolivia. La zamba deriva de la zamacueca peruana y ésta a su vez del fandango español.

Su ritmo es motivo de controversia, porque hay algunos músicos que la definen como una danza puramente en compás de 6/8, mientras que otros como el músico Juan Falú consideran que en realidad es una danza de ritmo mixto, con una base en 3/4 y una melodía en 6/8, mientras que hay otros, como Adolofo Ábalos o Hilda Herrera que sostienen que ésta es una danza puramente en 3/4.

Como sea que fuere, encontré en Youtube un par de zambas que me gustan mucho, cantadas por una internauta amateur (Verónica Bortolato) que, si bien cada tanto falsea una nota, lo hace con mucha pasión y sus interpretaciones son muy buenas (a mi modesto juicio).

Les dejo para que disfruten de ella y conozcan la zamba:

Zamba para olvidar

Zamba para no morir

La tristecita

Y de yapa les dejo la siguiente canción, basada en un poema del poeta y letrista andaluz Rafael de León. Esta canción es MUY conocida en Argentina, pero no sé si en otras partes del mundo hispano... Escuchen la letra, es preciosa...

Penas y alegrías del amor

miércoles, 25 de marzo de 2009

11

Canción Sagrada del Viento de Beatriz Pichi Malén

martes, 24 de marzo de 2009

10

[...]

Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. Éste quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como hubiera fracasado Teseo si , además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro; matarlo, entonces, habría exigido matarse. Pero hay remedios fugitivos: los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta pueden iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuito. Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto. De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya "la farsa que todos tenemos que representar". Pero por un instante -sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia-, el ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa; y el yo vibra animado por energías delirantes.

Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir -en verdad, hay un transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos- que precede y continúa a la violencia fatalmente efímera. Entre dos silencios o dos muertes, la prodigiosa y fugaz velocidad, revestida de variadas formas que van de la inocente ebriedad a las perversiones sexuales y aun al crimen. Y pienso en Erzsébet Báthory y en sus noches cuyo ritmo medían los gritos de las adolescentes. El libro que comento en estas notas lleva un retrato de la condesa: la sombría y hermosa dama se parece a la alegoría de la melancolía que muestran los viejos grabados. Quiero recordar, además, que en su época una melancólica significaba una poseída por el demonio.

[...]


Alejandra Pizarnik (La Condesa sangrienta).

sábado, 21 de marzo de 2009

09

Sleep my darling sleep

When you are tired with trust
when the sleep of fair people will get you
as soon as you close your eyes
I'll under the cover of the night, run away
as far as I can because I can't go like this anymore
I'll run away before I swallow you because of love
the more I want you, the less I have myself
please forgive me, sleep my darling sleep
I'll run away from the precipice of these arms
I can't free myself from the lakes of your eyes
I'll drown if i jump, I'll run away
because I can't go like this anymore
I'll run away from here, as far as I can
I'll run away from the trap of your orchid's lips.

lunes, 16 de marzo de 2009

08

Yo sigo zambulléndome en Youtube para matar las horas muertas en esta fría ciudad (en tantos sentidos!!).

Quiero compartir con Ud. a dos artistas de mi tierra. Uno de ellos en particular es de mi provincia y que si bien toca folklore (más particularmente, chamamé), su música es mucho más experimental:

Chango Spasiuk: "Mi Pueblo, Mi Casa, La Soledad"

El otro artista es más internacional (o mejor dicho, más "hollywoodense"... con un par de Oscars incluído). Pero este tema en particular me gusta porque tiene cierta influencia de la música típica del Noroeste argentino, que es una región que amo.

Gustavo Santaolalla: "De Usuahia a La Quiaca"

Y de yapa, para que no se me acuse de nacionalista, acabo de encontrar esto y me pareció delicioso:

KIRKISRAK TURKUSU-1.CANDIR DAGI AHMET GUVEN ciyaye candire

Curiosamente los tres temas tienen un cierto aire melancólico... ¿o seré yo?

miércoles, 11 de marzo de 2009

07

Era como si un dragón, herido de muerte derramase lágrimas.
Pero esas lágrimas (como suponía que serían las del dragón)
eran temibles, no significaban debilidad ni necesidad de ternura:
parecían amargas gotas de rencor líquido, hirvientes y devoradoras.


Sobre héroes y tumbas
-Ernesto Sábato.

06

NO SECOND TROY

Why should I blame her that she filled my days
With misery, or that she would of late
Have taught to ignorant men most violent ways,
Had they but courage equal to desire?
What could have made her peaceful with a mind
That nobleness made simple as a fire,
With beauty like a tightened bow, a kind
That is not natural in an age like this,
Being high and solitary and most stern?
Why, what could she have done, being what she is?
Was there another Troy for her to burn?

W. B. Yeats (1865-1939)

martes, 24 de febrero de 2009

05




Navegando por internet encontré este sitio dedicado a la poesía.


Los poemas son recitados por la misma autora del blog y la gran mayoría de las veces lo hace muy bien. Oír recitar un poema es un acto complejo: requiere prestar toda la atención al ritmo, a la cadencia de las palabras, a las inflexiones de la voz de quien recita... Un minuto de distracción puede significar la irreparable ruptura de un momento de comunión con las palabras escritas por alguien y declamadas por un tercero... extraño menage à trois...

Presten particular atención a los poemas de Wislawa Szymbroska y de Yumana Haddad. Y si tienen un poco de tiempo, déjense llevar por el cuento de Cortázar "La noche boca arriba" (he aquí el texto: http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/boca.htm).

Para disfrutar con los ojos cerrados...

jueves, 19 de febrero de 2009

04


Ventana sobre el error

Ocurrió en el tiempo de las noches largas y los vientos de hielo: una
mañana floreció el jazmín del Cabo, en el jardín de mi casa, y el aire
frío se impregnó de su aroma, y ese día también floreció el ciruelo y
despertaron las tortugas.
Fue un error, y poco duró. Pero gracias al error, el jazmín, el ciruelo
y las tortugas pudieron creer que alguna vez se acabará el invierno.
Y yo también.

Las palabras andantes
Eduardo Galeano

El Himno

www.youtube.com/watch?v=CBixD59Eou0

03

La danza Butoh (en su acepción completa Ankoku Butoh: "la danza hacia la oscuridad") nace en Japón en los años '50 de la mano de Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata. Cabe recordar que en aquel Japón de la post-guerra, la imagen de los cuerpos mutilados por el enfrentamiento armando, así como los cuerpos retorcidos y abrasados de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki pululaban por las calles de Tokio (y de miles de ciudades y pueblos japoneses). Los movimientos en esta danza (o conjunto de danzas, ya que existen muchos estilos y escuelas dentro del nombre genérico de "Butoh") suelen ser lentos, antiarmónicos (permítaseme el neologismo), retorcidos, poco agraciados pero muy expresivos. Es por esto que los gestos juegan un papel importante en el Butoh. El rostro es parte fundamental de esta danza. Casí diríamos que el rosto también danza en el Butoh.

La escenografía por el contrario es absolutamente despojada, la música, minimalista al extremo ya que el Butoh no pretende narrar ninguna historia, no posee un "argumento". La improvisación es clave y la preocupación existencial de Butoh es la del cuerpo en el espacio...


02

Des Grieux es un estudiante sin dinero de París que se enamora de Manon Lescaut en una posta en las afueras de París. Sin ella saberlo su hermano apaña un casamiento con el Tesorero General de Francia, pero el amor florece en ella y se fuga con el estudiante.

Sin embargo, ella quiere demasiado las cosas materiales y cuando el estudiante se queda sin blanca le abandona y se casa con Geronte, el Tesorero y vive una buena vida en su nuevo palacio. Pero ahora que tiene de todo, echa de menos el amor de Des Grieux. De repente él aparece y le dice que se fugue con él ya que ha ganado mucho dinero en las apuestas, ella accede pero son sorprendidos por la policía enviada por el Tesorero cuando ella intenta llevarse todas las joyas que puede, cegada por su avaricia.

AQUÍ VENDRÍA ESTA MÚSICA http://www.youtube.com/watch?v=OuZ9TyhbnMk

Dela música en sí:

1'30'' de introducción a base de medio solistas de cuerda, concretamente de viola y cello que te va metiendo en la piel de los personajes y lo mucho que sufren. De repente, hay un cambio radical y comienza la melodía, romántica a más no poder, en un piano interminable y con un arpa que no tiene ninguna prisa por terminar de acompañar a la melodía (el arpa es lo que más me gusta de esta parte, fijaos las veces que necesités lo mucho que se retrasa para que lo que viene después sea más drástico). Tras la escala del arpa ascendente y descendente ralentizándose muy sutilmente2'00'', comienza la explosión de la fantástica melodía de la cuerda al unísono (2'08'')a la que se van a ir uniendo el resto de la orquesta, primero la madera (se escucha un poco mal 2'25'') pero finalmente el metal 2'50'' con unas trompetas 3'00'' que terminana por quebrar nuestro corazón. Una vez expuesto el tema y arrastrados por el ímpetu musical (un episodio de movimiento cada más rápido y más agudo que indica fatalidad y dramatismo) llegamos al clímax donde explotan los timbales 3'10'' como anunciando algo realmente negro y apocalíptico. Luego la melodía varía haciendo referencias a temas anteriores 3'29'' y se insiste en el dramatismo con una intervención fuerte de los cellos 4'24'' que parece que proceden de ulttratumba (nadie se los espera volviendo a insistir de esa manera). Finalmente, cuando toda esta tercera parte llega a su fin, un finale en el que la esperanza es el sosiego 4'42'' son los actores principales hasta que llega la calma (de la muerte4'55'').

01

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

Jaime Sabines.