jueves, 19 de febrero de 2009

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La danza Butoh (en su acepción completa Ankoku Butoh: "la danza hacia la oscuridad") nace en Japón en los años '50 de la mano de Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata. Cabe recordar que en aquel Japón de la post-guerra, la imagen de los cuerpos mutilados por el enfrentamiento armando, así como los cuerpos retorcidos y abrasados de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki pululaban por las calles de Tokio (y de miles de ciudades y pueblos japoneses). Los movimientos en esta danza (o conjunto de danzas, ya que existen muchos estilos y escuelas dentro del nombre genérico de "Butoh") suelen ser lentos, antiarmónicos (permítaseme el neologismo), retorcidos, poco agraciados pero muy expresivos. Es por esto que los gestos juegan un papel importante en el Butoh. El rostro es parte fundamental de esta danza. Casí diríamos que el rosto también danza en el Butoh.

La escenografía por el contrario es absolutamente despojada, la música, minimalista al extremo ya que el Butoh no pretende narrar ninguna historia, no posee un "argumento". La improvisación es clave y la preocupación existencial de Butoh es la del cuerpo en el espacio...


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